Feria del Señor de los Milagros 2003
por César Paredes Romero.


Un Presidente nefasto disfrazó la tarde

 

Cuarto festejo de abono

Segunda corrida de toros. Domingo 9 de noviembre del 2003

 

Solo la madurez de Vicente Barrera y la reacción enrazada de El Fandi en el quinto de la tarde, luego de inhibirse en el primero de su lote, han matizado una mala tarde que el nefasto presidente de la corrida ha disfrazado de triunfal. Por su parte, el mexicano Antonio Bricio ha mostrado un concepto de toreo clásico pero su falta de técnica le han impedido aprovechar las posibilidades que le dio el sexto de la tarde.

 

Vicente Barrera (aviso y ovación y dos orejas, protestada la segunda)

El Fandi (pitos y vuelta al ruedo)

Antonio Bricio (pitos y silencio)

 

En tarde soleada se han lidiado seis toros de Real de Saltillo con edad, elevada romana y vergonzosos pitones, complicados en general, menos el potable sexto, y con mucho sentido el que hizo segundo, siendo pasado de edad y atacado de kilos el cuarto.

 

Vicente Barrera lanceo al primero con gusto aunque no terminó de acoplarse a la embestida incierta del de Real de Saltillo que salio del recibo gazapón y suelto, acudiendo a la cabalgadura del picador de tanda, César Caro, quien le recetó un buen puyazo. Luego de un nuevo pero breve puyazo el burel hace ademanes de rajarse. En banderillas acude pero se duele. En el inicio de la faena de muleta, Barrera tantea la gazapona y descompuesta embestida del astado, que con poco recorrido lleva la cara a media altura y dobla las manos en la primera serie con la derecha. Barrera entiende a la perfección las condiciones de su oponente y cortando distancias instrumenta susesivas tandas con cada vez mayor quietud, temple y largos pases de pecho. Se cambia la muleta de mano y el toro embiste más corto y hace por él sin mayor consecuencia. Con el toro más parado aún, engarza molinetes a un farol para luego volver a torear por el pitón derecho en redondo rematando la tanda con un martinete del que resulta tropezado sufriendo un pizotón en un pie. En la parte final de la lidia Barrera instrumenta manoletinas sin mayor quietud. Luego de un pinchazo hondo deja una estocada de la que el toro tarda en doblar. Con el segundo de su lote no se luce en el recibo porque el toro embiste con poco recorrido. El Saltillo, suelto, embiste imprevisiblemente y sin codicia a la cabalgadura de Caro que marra y tiene que rectificar. Muy parado espera en banderillas. Buen tercio de Valentin Cuevas y Tachuela. En la muleta el toro no promete nada berreando, retrocediendo, doblando las manos y saliendo huido del engaño. Barrera instrumenta muletazos sueltos dejando al toro buscar su querencia. En la proximidad de los tendidos de sol Barrera logra dos tandas con la derecha, cortas pero con quietud, y no siempre con temple, que remata con pases de pecho. La siguiente pierde calidad. Se cambia la muleta de mano y por el pitón izquierdo no se acopla. De nuevo con la derecha el toro va a menos. Sin más que hacer entra a matar y deja una estocada caida de efectos fulminantes.

 

David Fandila el Fandi recibió al primero de su lote con una larga cambiada, rodillas en tierra. El astado que salió marcando su querencia a tablas se quedó gazapón luego de un mal ejecutado tercio de varas en el que no se empleo. En banderillas el toro no dio facilidades y el Fandi apeló a sus condiciones atléticas para cumplir el tercio. Ante la muleta el toro desarrolló sentido y el matador le agarró asco. El Fandi se inhibio ante las peligrosas condiciones del astado y optó por abreviar sin más. De media estocada saliendose de la suerte y cuatro descabellos acabó con el morlaco. Ante el segundo de su lote, el Fandi, estimulado por el fácil triunfo de Barrera, o quiza acicateado por su propia derrota anterior, salió a por todas y ya en el recibo mostró su decisión lanceando entregado frente a la poco compuesta embestida de su oponente. En varas, el toro, como sus hermanos, no pelea. Un quite por chicuelinas cerrado con una media de rodillas ratificaron la decisión de el Fandi, quite en el que los lances no tuvieron mucha quietud pero resultaron ceñidos. El toro aquerenciado en tablas no ofrecia lucimiento en banderillas pero el Fandi igual cogió los palos y cumplió un tercio que resultó deslucido aunque, sabe Dios porque, el público, este año festivalero, de Lima jaleó. En la muleta el toro embistio con prontitud y con temperamento pero también con tendencia a vencerse. El Fandi se puso firme y muleteó con coraje intentando templar la embestida de su oponente, lo que consiguió en algunos muletazos. El de Real de Saltillo tenía mucho que torear y en cuanto se equivocó el Fandi, entregado en busca del triunfo, lo pagó. Una terrible voltereta por adelantar la suerte en un derechazo lo dejó conmocionado, pero responsable aunque haciendo visible su malestar volvio a la cara. Lo que siguió ya no fue igual. Aún así fue capaz de dar algunos muletazos de mérito antes de perder la oreja con una estocada que no fue suficiente y un descabello con el que no estuvo acertado.

 

Antonio Bricio se las tuvo que ver con el lote más contrastado. Para el fue el más complicado, el primero de su lote, y el más potable. Con el primero, tercero de la tarde, lanceo sin temple en el recibo, pero con valor ante la poco clara embestida de su oponente. El toro mal picado hace más notoria su mala condición, manseando. Luego de un herradero en banderillas, Bricio inicia un trasteo que ratifica su valor pero que pone en evidencia su poca técnica. El toro que embiste sin nadie al frente que lo someta empieza a desarrollar sentido y Bricio sin mayores alardes intenta mantener la postura y en cierta medida lo consigue. Mejor por la derecha rescata algún muletazo sin llegar a centrarse ni encontrar el sitio. Acabo con este toro, de su presentación, con brevedad. Ante el sexto lancea en el recibo sin gracia pero luego de un mal ejecutado tercio de varas, en el que el toro se duele, quita con quietud y estrechez por gaoneras. El tercio de banderillas no tiene mayor historia. Brinda su faena al público. Con al muleta vuelve a mostrar su falta de oficio. Luego de las primeras tandas en las que no encuentra ni el sitio ni la distancia, logra dos buenas tandas con la derecha de muletazos templados y largos que remata airoso. Pero no consigue mantener el tono y la faena no termina de cuajarse. Una estocada caida ponen punto final a su actuación y a la tarde.

 

 

Despilfarro de orejas y un público festivalero.


Tercer festejo de abono.

Primera corrida de Toros. Domingo 2 de noviembre del 2003

 

 

La primera corrida de toros de la feria limeña ha derivado en triunfalista al otorgársele las dos orejas del que hizo cuarto a David Fandila ¨El Fandi¨, premio exagerado que se suma a la oreja que cortara al que abrió plaza. Sin embargo hay que destacar la actuación del granadino que tapó muy profesionalmente las complicaciones de su lote. Por su parte Sebastian Castella, nuevo en esta plaza, ha ratificado con creces los antecedentes que lo precedieron. De sus telas ha surgido el toreo de mayor calidad de la tarde. José Mari Manzanares, que también se presentaba en Lima no ha tenido más oportunidad que la de mostrar su buen concepto ante un lote sin posibilidades de triunfo.

                                       

David Fandila ¨El Fandi¨ (oreja y dos orejas)

Sebastian Castella (oreja y silencio)

José Mari Manzanares (silencio y palmas)

 

En tarde soleada se han lidiado seis toros de Roberto Puga de muy mala presentación; en general pobres de pitones, en especial el quinto; impresentables por su aspecto de novillos los lidiados en segundo y sexto lugar. El desigual juego del encierro ha mostrado un hierro al borde de la mansedumbre, salvándose el primero que cumplió con matices y el segundo por su calidad. Justamente, fueron pitados en el arrastre el tercero, quinto y sexto.

 

El Fandi dejó patente, en una larga cambiada de rodillas, su disposición y lucidez para entender los requerimientos del público de Acho, cada día más festivalero. Su toreo de capote, en el recibo, careció de relajación y el quite por lopecinas resultó demasiado movido. En banderillas, luego de un feo par atlético, dejó dos pares, uno de la moviola y otro del violín, mejores de ejecución y exposición. Luego de brindar al público, inició su trasteo de muleta desplantado y ligando con temple, consiguiendo llevar emoción a los tendidos. En los medios instrumentó una faena inteligente, no siempre templada y ligada, basada en series cortas por la escazes de fuerzas y falta de calidad del de Roberto Puga, que salía de las suertes con la cara a media altura y en ocasiones protestando. Una estocada contundente sumó para hacerse merecedor de la primera oreja de la tarde.

Con el segundo de su lote, un maduro y responsable Fandi, puso de manifiesto su profesionalidad, tapando las malas condiciones de su oponente que se mostró siempre al borde de rajarse. El de Puga repitió de salida y se dejó pegar con la cara alta en varas. Un quite por chicuelinas despegadas y sin acople precedieron un tercio de banderillas en el que el Fandi, al igual que en el primero de su lote, empezó mal, dejando solo un palo en el morrillo del escazamente armado burel de Puga para luego cuajar dos mejores con los que levantó los tendidos. En la muleta el astado empieza embistiendo humillado y con recorrido, y el Fandi le corre la mano. Pero, luego de la primera serie en los medios, empieza a mostrar su tendencia a rajarse y el Fandi lo alivia toreando despegado y con el pico. De allí en más la faena se desarrolla sobre la base de evitar que el toro huya, y las series se suceden sin calidad y pensando mucho en la sintonia de los tendidos que aplauden todo sin mayor exigencia. En el tercio, y finalmente en tablas, el Fandi extrae con técnica y decisión las últimas embestidas de su oponente que como mérito podemos decir que se movió siempre. Una estocada de rapidos efectos ponen punto final a su esforzada, inteligente pero vulgar actuación.

 

Sebastian Castella ha sido la gran revelación de la tarde desplegando un toreo pleno de calidad en su presentación ante la afición de Acho. Las iniciales protestas de los tendidos a la presencia del burel pronto se disiparon ante el buen hacer de Castella que lanceó con gusto y temple en el recibo. El de Puga, escazo de fuerzas, luego de un breve puyazo, transmite poco en un quite po tafalleras. El tercio de banderillas pasa sin dejar historia. Luego de brindar al público, Castella cita desde los medios y cuaja muletazos cambiados por la espalda que alterna con estatuarios en una serie emotiva por la quietud y el temple, y bella por el remate con un ajustado pase de pecho y uno del desprecio. La faena se desarrolla en los medios con muletazos por ambas manos en los que el diestro francés cuaja las series más templadas y ligadas de la tarde, y en las que muestra su empaque, prestancia y naturalidad. Finaliza la lidia del noble burel, aunque escazo de fuerzas, por lo que no siempre repitió, con ayudados por alto. Castella pone el punto final con un pinchazo y una estocada desprendida.

Al segundo de su lote lo recibió lanceando con temple y relajamiento, aunque un enganchón deslució el cierre. Pero, luego de un puyazo, la posibilidad del triunfo se disipó definitivamente ante la mansedumbre declarada del astado de Puga, que muy parado en la muleta dejó a Castella sin más alternativa que el de hacer un esfuerzo esteril que solo sirvió para comprobar sus ganas y valor.               

                                                             

A José Mari Manzanares, cuya presentación se esperaba con gran expectación, correspondió bailar con la más fea. El primero de su lote manseo de salida y tomó un buen puyazo de Yaco Reyes con la cara alta. Para mayor complicación, las antiestéticas, por largas, pezuñas del manso de Roberto Puga resintieron su andar, restándole a Manzanares, aún más, las posibilidades de lucimiento. Un correcto trasteo pero sin transmisión apenas dejaron ver el buen concepto del hijo del ganador de cuatro escapularios de oro.

Con el sexto, la cosa no mejoró. Dos largas cambiadas de rodillas en el recibo parecieron presagiar una faena de entrega, pero Manzanares no cambiaria su libreto en el resto de la lidia. Luego de un buen puyazo de Marco Antonio Coloma y un excelente tercio de banderillas del incombustible Raúl Mendiola, que se hubo de desmonterar, el de Puga se quedo sin motor y aplomado, limitandose Manzanares a extraer muletazos con temple y aseo pero sin transmisión posible. Una estocada pone punto final a su primera comparecencia en Acho de la que sale quedando inédito pero con el crédito intacto.

 

 





Una oreja para Roca Rey en el inicio de la feria

Primer festejo de abono.
Primera Novillada con Picadores. Domingo 13 de octubre del 2003



Fernando Roca Rey ha tenido un afortunado debut en la Feria del Señor de los Milagros en tarde en la que le correspondió el lote más potable y cómodo del encierro, al que cortó una oreja. El peor librado ha resultado el colombiano Cristian Restrepo que pechó con dos novillos bien presentados pero que desarrollaron sentido, mientras al mexicano Arturo Macias correspondió un lote de juego variado con el que ha dejado ver su rodaje, buen estilo y decisión.

 

Cristian Restrepo (Silencio y Silencio)

Arturo Macias (Aviso y Silencio y Silencio)

Fernando Roca Rey (Dos avisos y Silencio y Oreja)

 

En tarde soleada y ¼ de entrada en los tendidos se han lidiado 5 astados de San Pedro y uno de San Simón (2º). Cómodos de presentación y potables el 3º y 6º; mejor presentado y buen juego por el pitón derecho el 2º; manso el que hizo 5º; y con sentido los lidiados en 1º y 4º turno.

 

Fernando Roca Rey es un joven novillero en lenta progresión, por las exageradas precausiones que tiene el planteamiento de sus actuaciones durante la temporada nacional, que sin embargo ha correspondido con actitud resuelta y dignidad la suerte de un lote cómodo y potable, y la disposición favorable de un público incondicional, en la que ha sido su primera comparescencia en la feria limeña.

Lo más destacado de su actuación ha sido el buen estilo de algunos pases de muleta, así como el buen gusto y hacer en los inicios y remates de las series; le apuntamos 2 buenos trincherazos, un Kikiriki, dos pases de pecho y un forzado de pecho superior. Es de destacar también su buena disposición a lo largo de toda la tarde al recibir a ambos novillos de su lote a portagayola, el cambiado por la espalda a su primero y un quite por caleserinas. En su debe hay que apuntar que no se acopló en los lances de recibo, su pobre actuación con los rehiletes, que no siempre se quedó quieto con la muleta, que acortó las tandas por su falta de mando, y su desacierto con los aceros en el primero de su lote.

 

Por su parte, Cristian Restrepo estuvo en una tarde desafortunada con dos novillos que desarrollaron malas ideas, en especial el que hizo 4º. Si con el 1º intentó superar las malas condiciones de su oponente, con su segundo se dejó ganar por el desaliento y abrevió sin más, evitando mayores riesgos. Con el acero estuvo acertado.

 

Quien tuvo una destacada actuación fue el mexicano Arturo Macias. Ante ambos novillos de su lote jugó los brazos con calidad en los lances de recibo. Con el que hizo 2º cuajó algunas tandas con la derecha que mostraron su buen estilo aunque por el complicado pitón izquierdo no fue igual. Cerró su actuación de muleta ante este novillo con una quietas y apretadas manoletinas antes de fallar repetidamente con el descabello perdiendo la posibilidad de cortar una oreja. Con el segundo de su lote mostró la otra cara de su tauromaquia. El manso buscó las tablas y allí fué Macias a retarlo con quietud, aguantando y extrayendo muletazos sueltos a punta de obligarlo, exponiendo con valor. Dejó media que fue suficiente.

 

Los subalternos nacionales tuvieron una buena actuación en general destacando Denis Castillo en la brega, Yaco Reyes y César Caro en el tercio de varas, y Mendiola y Tachuela con los rehiletes.

 

César Paredes Romero